Cuando tus dedos saben dónde están las teclas, tu mente queda libre para lo único que importa: la idea.
Sin distracciones. Sin notificaciones. Solo el texto y el siguiente dedo correcto. La interfaz se desvanece para que la mente trabaje.
La pantalla de práctica más limpia que existe.
Trabajos que duraban una hora, en 20 minutos. El tiempo libre se nota.
Al no mirar el teclado puedes releer mientras escribes. Detectas fallos al instante.
Como leer. Se aprende una vez y acompaña en universidad, trabajo, vida.
Crea tu clase en 30 segundos. Comparte el código con tus alumnos. Ve el progreso de los 25 a la vez, sin instalar nada.
“En 8 semanas mis 25 alumnos pasaron de 18 a 35 WPM de media. Sin que yo tuviera que estar encima.”